Departamento Deportivo

Bienvenidos a este espacio, el espacio de todos, un lugar en el cual volcaremos novedades, artículos deportivos, médicos y porque no de reflexión. Esperamos que les guste. y que  a través de este sitio web  todos participen del mismo, enviándonos sus fotos, comentarios, y todo lo que a uds. a quien va dirigido este emprendimiento puedan sugerir.

Muchas Gracias

ARTICULOS PARA REFLEXIONAR

Estimados amigos, en este espacio colocaremos artículos que intentarán ayudarnos a pensar y reflexionar sobre diferentes temas, la mayoría de ellos serán extraídos del Club de la Efectividad.

La amistad no llueve ni aparece mágicamente porque uno diga, como los niños, "¿quieres ser mi amigo?" ¡Claro que todos deseamos tener amigos! Pero... ¿qué hacemos para lograrlo? Esta es una gran pregunta que nuestra cultura, tan ávida de conexiones y contactos, no se plantea con la suficiente frecuencia. Declaramos sentirnos solos, aburridos y faltos de relaciones significativas, aunque... ¿qué hacemos concretamente?
Las declaraciones deben ser apoyadas por acciones que las vuelvan tangibles, reales. No es hablando como se hacen amigos: es conviviendo. De lejos, de a poquito, cada vez más cerca. Mirándose. Estando presentes. Haciéndose próximo el uno del otro hasta sentir un lazo, una relación, una cuidada inter-dependencia. Y aquí llegamos a lo más sorprendente: ¡hay que tener disciplina para la amistad!
Los ritos, por ejemplo, son necesarios para la amistad. Los ritos son ordenados; crean un contexto; imponen límites; generan compromiso, responsabilidad y muestran respeto. La hora; el modo; el dónde; el cómo; el cuándo... Todos estos, son ritos necesarios para la amistad.

Club de la Efectividad

Muchas veces, cuando no sabemos cómo resolver un problema, levantamos un muro. Este muro no resuelve el problema, pero nos calma, ya que ahora no vemos el problema... Poco tiempo después, empezamos a ver algo nuevo, que antes no estaba allí: el Muro!  Es paradójico, pero el Muro, lejos de alejarnos del problema nos acerca a él. Hasta podríamos decir que es una medianera que "nos hace vecinos" con lo que haya del otro lado... Vecinos que compartimos el mismo problema, materializado ahora por un muro.  Muros se han levantado para dividir barrios, ciudades y países. Muros se levantan entre familiares, amigos y amantes... Igual que La Torre de los arcanos, las estructuras rígidas no soportan los cambios y producen mucho dolor antes de romperse. ¿Hay algo más rígido que un muro?

Club de la Efectividad
Sacamos ladrillos de la pared

Muchas veces, cuando miramos mucho un problema, nos olvidamos de la solución. Es como estar en el desierto muriéndonos de sed, llegar a un oasis con agua y seguir contando lo sediento que estamos... en lugar de beber!
Si se lo hubiera captado en su esencia... el problema ya no existiría! Así, las largas descripciones de un problema no se encaminan hacia su solución. Cuando hablamos y hablamos sobre un problema, estamos contando nuestra manera de ver el mundo: una visión que -por supuesto- reforzará y justificará dicho problema, malgastando nuestra energía en lugar de conservarla para la solución.
Un problema encierra también su solución. Si vemos el problema sólo como problema no vemos el Todo y terminamos sabiendo mucho acerca del problema... pero nada de su solución.
Necesitamos redireccionar nuestra mirada y ampliarla con la intuición. Intuición que se activa cuando nuestra energía no se disipa en largas explicaciones. Si captamos la solución,
¿de qué nos sirve saber tanto del problema?
Club de la Efectividad
Martín Castro,

El camino clásico de Occidente es el apego: luchar por la realización a través del éxito material, los logros tangibles, la victoria. Oriente - en cambio - propone el desapego: renunciar a las metas materiales, y tomar el camino de la paz interior. Mientras unos miran a Oriente y otros a Occidente, el derrotero más sabio abarca lo mejor de ambos mundos y el reconocimiento de que podemos controlar nuestros esfuerzos, pero no los resultados.

Por lo tanto, disfruta la vida, sostén todo lo que tienes con amabilidad, y trata de alcanzar todo aquello que deseas, con pasión y energía, pero mantén siempre una actitud de humildad y aceptación, porque más allá de nuestros deseos y preferencias, el universo... siempre hará lo que le plazca.

 Club de la Efectividad
 
Fuerza en la acción y aprendizaje en los resultados

Imposible ganar sin saber perder, imposible andar sin saber caer, imposible acertar sin saber errar, imposible vivir sin saber revivir. La gloria no consiste en no caer nunca sino mas bien en levantarse todas las veces que sea necesario. BIen aventurados aquellos que ya consiguieron recibir con la misma naturalidad el ganar o el perder, el acierto o el error, el triunfo y la derrota. Mario Benedetti

¿Te has sentido "no tan diferente" de algún adversario? (Nuevo)
Muchas situaciones a nuestro alrededor se polarizan entre "nosotros o ellos". Sin importar el tema, hay quienes piensan de una manera y quienes piensan lo contrario. Cambiar esta polaridad por otro punto de vista que contenga a "Nosotros y Ellos" (un punto de vista que signifique un gran "NOSOTROS") no es nada fácil. Menos aún en los momentos que tomamos partido por algo.
Cuando compro un libro, ayudo al leñador que taló el árbol para hacer el papel. Cuando enciendo mi computadora, ayudo a la usina eléctrica a quemar petróleo. Cuando observo la gran vuelta que dan las cosas, veo un sistema "más grande e interconectado" que me contiene y me hace cómplice de cosas con las que no estoy de acuerdo. De alguna manera, el problema "allí afuera" también está dentro mío...
Cuando no nos sentimos "tan diferentes" de aquellos que no ven las cosas como nosotros, un gran crecimiento ocurre. La consciencia de que "ellos" son también "nosotros", nos hace menos arrogantes a la hora de argumentar y puede ayudar a acercarnos... y a buscar soluciones para todo el sistema.

Club de la Efectividad

Padres Adictos  (Nuevo)

Consideramos "buen padre" a aquel preocupado por el bienestar de sus hijos, que les provee todo aquello que necesitan, que les ayuda a vencer sus dificultades y a resolver sus problemas, que les cuida y contiene, etc... Pero, así como este comportamiento puede ser sinónimo de una buena paternidad, puede esconder una peligrosa -y muy corriente- adicción!

Esta reflexión surge de contemplar la situación que viven muchos padres de hijos adultos, que continúan atendiéndoles, brindándoles comodidades y recursos, resolviéndoles problemas y cubriendo sus necesidades, a pesar de no existir un problema económico, de salud, o de otra índole.


Tras un primer análisis de esta situación, los padres pueden aparecer como "víctimas" de hijos dependientes, que se niegan a abandonar la comodidad y la seguridad del hogar paterno y continúan "viviendo de sus padres". Pero al pensarlo mejor, cabe preguntarse: ¿quién depende de quién?

Sostener una situación de "padre proveedor - hijo necesitado" cuando los hijos ya son personas adultas, muchas veces es manifestación de una hijo-dependencia: detrás del sostenimiento de la dependencia de los hijos hacia sus padres... se esconde la dependencia de los padres hacia sus hijos.

Hay padres que permiten -e incluso alientan- que sus hijos adultos sigan necesitando de ellos, porque sienten miedo de quedarse solos, de enfrentarse al "nido vacío". Al continuar atendiéndoles y tratándoles de la misma forma que cuando eran niños o adolescentes (y en algunos casos sobredimensionando esta atención), los padres se sienten más necesitados... más "padres". Los hijos -por su parte- se sienten más "hijos" (en cierta forma, más "niños"), al ver que sus padres están dispuestos a atenderles, cuidarles y satisfacerles diferentes necesidades. Esta prolongación de la relación "adulto-niño" les libra de enfrentar sus propios miedos, como el fracaso laboral o afectivo. Como resultado, se crea una complicidad entre ambos: los padres prefieren que sus hijos no "crezcan" y estos prefieren no "crecer".

Una de las mayores dificultades de la paternidad es adaptarse al crecimiento de los hijos. Cuando tienen ocho, seguimos tratándolos como si tuvieran tres, cuando tienen quince como si tuvieran ocho... y cuando alcanzan los treinta como si aún tuvieran quince! Nos cuesta aceptar que han crecido. Inconscientemente, deseamos que ese hombre -o esa mujer- sigan siendo el bebé que nos requería todo el tiempo. Este deseo nos lleva a perpetuar el rol de padres proveedores y protectores.

A ello se suma una incapacidad concreta: no sabemos ser padres de un adulto. No podemos visualizar otra función que no sea "criar" a un hijo. Como consecuencia, ejercemos nuestro rol frente a hijos adultos de la misma manera que lo hacíamos cuando eran niños.

La hijo-dependencia perjudica a padres e hijos, porque les impide su natural desarrollo. Así como -eventualmente- todo hijo necesita "romper el cordón" y comenzar su propia vida, todo padre necesita que su relación de pareja evolucione, recuperar espacios de intimidad perdidos tras la llegada de los hijos y retomar proyectos personales que quedaron postergados por la crianza de los niños. Para hacer posible esta evolución, es preciso transformar el rol de padres.

La paternidad requiere una transformación continua. Cuando nuestros hijos crecen y maduran hasta convertirse en adultos, como padres debemos evolucionar para acompañar ese crecimiento. Esta evolución comienza por reconocer que tenemos frente a nosotros a una persona adulta que necesita ser tratada como tal. Como cualquier adulto, tiene derechos y responsabilidades: el derecho de gozar de privacidad, de tomar sus propias decisiones, de vivir la vida que elija vivir y la responsabilidad de asumir compromisos con él mismo y con su entorno.

Desde luego, esta evolución es gradual. No podemos -de la noche a la mañana- pasar de tratar a nuestros hijos como niños, a tratarlos como adultos. Paulatinamente, con cada nueva etapa de la vida que ellos inician, nosotros debemos adaptar la forma en que les tratamos, las exigencias que les imponemos, los espacios de libertad que les concedemos y las necesidades que les cubrimos.

Una conocida frase dice: "Una vez padre... padre para siempre." Definitivamente, somos padres para siempre y jamás abandonaremos este rol... pero sí debemos adaptarlo. Que no recurramos a cubrir cada necesidad o a resolver cada problema que tienen nuestros hijos adultos, no nos hace menos padres. No es señal de una paternidad menos responsable, comprometida o activa, sino de una paternidad diferente: una paternidad adulta!

Para ejercer una paternidad adulta, necesitamos superar la hijo-dependencia y transformar una relación dependiente en una interdependiente, en la que padres e hijos interactuemos de igual a igual, nos respetemos mutuamente, nos ayudemos unos a otros, confiemos en nuestras capacidades y nos demos el suficiente espacio para crecer como personas.

Club de la Efectividad

Yo solo quiero jugar

Sin que me grites y te enojes aunque algo me salga mal. Sin que reproches a los árbitros aunque nos dirijan mal, sin que le grites al otro equipo, ellos también quieren jugar, sin que te enojes con otros padres, todos deben alentar. Por eso yo le digo a los grandes que como todos los niños  YO SOLO QUIERO JUGAR

Aprender sin Rueditas:

Hay un tiempo para cada cosa. Algunos momentos son aptos para enseñar y otros no. Cualquier intento de enseñar algo a una persona, cuando existe algún resentimiento o amenaza en ella, tiene como único resultado el aumento de esos sentimientos negativos. Esperar hasta que la situación cambie -o hasta que usted pueda cambiarla- será lo más razonable. Las personas necesitan sentirse seguras y receptivas para poder aprender algo.

Arremeter con consejos, fórmulas, razonamientos, o disertaciones educativas cuando alguien está decaído, fatigado, o sometido a una gran presión, equivale a intentar enseñar a nadar a un hombre mientras se está ahogando. Ese no es un buen momento para enseñar. Por el contrario, cuando una persona experimenta seguridad interior, sentimientos de afecto, respeto y solicita ayuda... entonces sí: ha llegado el momento de enseñar.

Club de la Efectividad
Creamos un momento... para cada cosa.

Fabián Mozzati
Director

Los Padres de los Deportistas (Lic. Claudio M. Vasalo)

El presente artículo pretende brindar un acercamiento práctico de articulación de la relación padres-entrenador a los fines de posibilitar el aprendizaje óptimo del deporte juvenil por parte del niño. Se busca reconceptualizar al deporte juvenil y al deportista juvenil, para poder brindar un producto deportivo que se encuentre a su alcance y al servicio del placer. En la actualidad resulta completamente habitual encontrarse en competiciones deportivas infantiles con padres en estados de alteración poco imaginables para la situación, o buscando reprender a los árbitros por sus fallos o contradiciendo a los entrenadores por sus decisiones. El contexto del deporte infanto-juvenil con el paso del tiempo se ha tornado cada vez más estresante y más exigente para el actor principal del juego: el niño. La mayoría de las veces los padres y/o los entrenadores suelen equivocarse al considerar al deporte juvenil como si fuese un deporte profesional. El deporte juvenil tiene se fundamento como proceso educativo, como proceso de aprendizaje y de adquisición de habilidades y conductas relevantes para el niño. Mientras que el deporte profesional persigue los objetivos de una empresa comercial, donde verdaderamente el ganar es esencial y prioritario para los agentes del mismo (deportistas-entrenadores-directivos)

El asociar confusamente al deporte juvenil con una empresa deportiva como lo es el deporte profesional lleva a que las funciones desempeñadas por aquellos que deben guiar y acompañar el proceso educativo, padres y entrenadores, resulta completamente inoperante y altamente iatrogénica para el deportista. El deporte infanto-juvenil debe perseguir invariablemente el axioma de obtener placer por participar y no solamente por ganar. Pero sabido es, que la mayoría de las veces, los niños deportistas obtienen al finalizar el juego premios o castigos en función de sus resultados. Cuando el resultado determina la calidad y el nivel del afecto que el entrenador y los padres puedan dispensar a sus hijos, desde ese momento, la competición deportiva se transforma en un evento altamente estresante imposible de afrontar para cualquier niño.

Es necesario que los entrenadores al igual que los padres recompensen las ejecuciones, la participación en planes deportivos y que se olviden de los resultados como fuente principal de recompensas. Los niños y los jóvenes no son adultos en miniatura, por lo tanto deben recibir el trato que se merecen y deben poder disfrutar y obtener en el deporte lo que están buscando, que es el placer y la diversión. Sin duda no puede escapar a este análisis que las recompensas económicas que recibe un deportista profesional en la actualidad resultan sumamente atractivas, pero con más razón es imprescindible que el niño viva el proceso deportivo educativo asociado al placer y que a posteriori pueda o no elegir continuar una carrera profesional.

Resulta notable ver como por estas latitudes, y teniendo en cuenta la influencia mediática informando acerca de los montos de los contratos de los deportistas profesionales y los premios onerosos que reciben por cumplir sus objetivos, han ido rotando los motivos principales de los niños para realizar la práctica activa de un deporte. La grilla de motivos por las cuales los niños hacen deporte tradicionalmente fue: por diversión; para mejorar destrezas y aprender otras nuevas; para estar con amigos; por la emoción y porque es excitante y luego recién para tener éxito y ganar. En la actualidad se evidencia una inversión significativa de estos motivos, ampliamente impulsados por factores externos al niño como lo son los padres, la mayoría de las veces.

El objetivo tener éxito o ganar a cualquier precio es tremendamente nocivo para la práctica deportiva, dado que el mismo justifica cualquier medio para alcanzar tal fin. Es de suponer que los niveles de violencia en el deporte infantil se hayan incrementado por tal motivo. La agresión instrumental y la agresión reactiva en deportes infantiles son moneda corriente y la mayoría de las veces se dejan pasar por alto debido a que el deportista o el equipo consiguiera el logro deportivo.

Por tanto, es primordial que tanto los padres como los entrenadores y hasta los jueces deportivos reconceptualicen al deporte juvenil como un proceso educativo el cual es un medio y un fin en sí mismo. Despejando totalmente la noción de ganadores y perdedores, la cuál genera la consecuencia más fatal para el deporte de iniciación que es el cese de la actividad deportiva.

En la medida que no se respeten las motivaciones de los niños por participar de los programas de entrenamiento deportivo mayor será la deserción de los mismos y más frecuente será encontrar jóvenes completamente alejados del deporte, sin poder gozar de los amplios beneficios que el mismo brinda. Es necesario mencionar nuevamente a los jueces deportivos, quienes deben adoptar una actitud facilitadora más que una posición autoritaria distante de los niños. Los jueces deportivos son parte fundamental de este proceso activo de aprendizaje y por tal motivo deben contribuir desde una aproximación positiva, recompensando las conductas deportivas acertadas y asertivas, y no solo castigando los comportamientos erróneos.

Del mismo modo, los padres desde su rol de espectadores deben mantener una posición acorde a tal rol. Es muy frecuente que al terminar un juego, el padre se acerque a insultar a un árbitro, o le cuestione decisiones al entrenador, o fastidie a su hijo por ejecuciones erradas.

Es necesario entender que muchas veces desde la posición de padres entendemos a nuestros hijos como nuestras prolongaciones y por tanto deseamos que actúen como lo haríamos nosotros, desde afuera. Para ello reitero que los niños a los jóvenes no son adultos en miniatura, son niños que persiguen sus objetivos, distintos a los de los padres y que deben, obligatoriamente, ser respetados. Ni la postura del padre fanatizado y obsesionado por el resultado, ni la del padre absolutamente descomprometido favorece al desarrollo de los deportistas infantiles. Es necesario acompañar al niño, hacerle sentir que uno desde la posición de padre se encuentra feliz por lo que él realiza más que por cómo lo realiza. Priorizar la práctica deportiva a la práctica óptima del deporte.

El no acompañar en ocasiones al niño a la competencia, el no interesarse por sus entrenamientos puede resultar tan nocivo como la persecución implacable de padres fanáticos. Es conveniente que los padres abandonen comportamientos sobreprotectores que muchas veces impide que vean que al niño como tal, y por tanto considerarán desmedido cualquier regaño por parte del entrenador y llevará a cuestionarlos indebidamente.

A modo de sugerencia considero que resultaría ampliamente operativo adoptar un modelo comunicacional de doble vía entrenador-padres, especialmente en los períodos de pretemporada, a los fines de poder presentarse como entrenador, de hacer conocer los objetivos del programa deportivo a los padres, de mencionar los roles y responsabilidades paternas y buscar establecer un día y horario para la relación entrenador-padres.

En la medida que el binomio entrenador-padres maneje un buen caudal comunicacional, trabaje y desarrolle el rol a desempeñar por cada uno de ellos, y por tanto permita el crecimiento deportivo de los niños desde una perspectiva de acompañamiento mutuo, seguramente la práctica deportiva será una verdadera fuente de placer para el niño y perderá cualquier carácter que tienda a transformarla en situación estresante.

La aproximación positiva de parte de cualquier agente deportivo (entrenador, juez, dirigente, padre, etc) es favorecedora y posibilitadora del desarrollo deportivo, lo cual implica que a edades tempranas no se puede perder de vista el carácter educativo del deporte, generando de este modo que a edades mayores resulte más grande la población que pueda decidir o no continuar con una carrera profesional. Que un par de deportistas enfrenten a edades tempranas desafíos deportivos adultos, no significa ni mucho menos que ese deba ser el paradigma e imitar. La vida deportiva debe prolongarse con la llegada de las ciencias aplicadas al deporte, y actualmente se confunde esta actitud con el inicio precoz.

Es importante entender que un joven entrenado respetando sus etapas madurativas llega siempre más preparado a enfrentar situaciones estresantes que aquellos que sin elegirlo, fueron impulsados a hacerlo. Busquemos por tanto, cada uno desde la posición que nos toca ocupar, generar una actitud facilitada de inserción deportiva. Entendiendo que el niño inicia un proceso de aprendizaje y no un trabajo en una empresa deportiva. Legalmente para desarrollar la mayoría de las ocupaciones existentes en el mercado laboral es necesario tener una mayoría de edad, excepto en el deporte.

Respetar al niño como un infante y no como un adulto en miniatura es la cuestión.

Niño sigue jodiendo con la pelota . . .

Había una vez... una forma de enseñar


Si en una reunión yo le dijese "Permítame explicarle en detalle esta política de seguridad" y le enfrentara a un diagrama con innumerables flechas, datos y figuras, probablemente usted pensaría "¿Cómo salgo de aquí?". A decir verdad, de esa manera no le estaría ayudando mucho a comprender...

Pero si le preguntara “¿quiere que le cuente lo que sucedió con el departamento de seguridad de la planta de Caracas?", su reacción posiblemente sería "Sí, me gustaría mucho".

Todos nos encontramos a menudo con situaciones en las que tenemos que enseñar -o explicar- algo a otras personas. Por ejemplo a escribir una carta; a responder el teléfono; a hacer una venta; a gestionar un equipo; etc... Sea cual fuere el motivo, las historias son una forma de enseñar muy efectiva.

Explicar a la nueva recepcionista cómo atender y transferir llamadas, cuáles son los teléfonos internos dentro de la empresa y cómo utilizar el contestador de mensajes, no le enseñará a ser una gran recepcionista. Sin embargo, contarle acerca de Patricia (¡la mejor recepcionista que tuvo la empresa!) y de cómo ella podía calmar a un cliente enfurecido, localizar al gerente y sonreír cálidamente al mensajero, le dará un cuadro mucho más claro de su trabajo. Su cerebro estará mejor preparado para manejar situaciones complejas, si puede preguntarse "¿qué hubiese hecho Patricia en mi lugar? y no "¿dónde estaba el botón de espera?".

Sin duda, la mejor forma de enseñar algo es con el ejemplo. La segunda mejor, es contar una historia que sirva de ejemplo. Las historias nos permiten que las personas "descubran" las cosas por ellas mismas. Por ejemplo, decir "aquí valoramos el aprendizaje" no significa nada. Pero contar la historia de un gerente que no despidió a un empleado (cuyo error hizo perder mucho dinero), hará comprensible el significado de aprendizaje. Si una imagen vale mil palabras, una historia vale mil afirmaciones.

Lo que sucede, es que las personas se "sumergen" en la historia y la sienten. Experimentan la historia como si la hubiesen vivido. En el proceso, la idea que queríamos transmitir -y que reside en la historia- se vuelve propia.

Piense en su propia experiencia. Piense en una persona que haya tenido éxito al enseñarle y en otra que haya fracasado . ¿Cuán "conectado" se sintió con cada una? ¿Se sintió conectado porque esta persona influyó en usted.. o ella influyó en usted porque le permitió conectarse?

Antes de enseñar algo, necesitamos establecer una "conexión" para entregar con éxito nuestro mensaje. Las personas no quieren más información. Están saturadas de datos y necesitan mensajes en los cuales creer. Pensemos en un líder que quiere transmitir -a su equipo- la importancia de la motivación. Esta persona se enfrenta a la alternativa de elaborar un manual lleno de conceptos... o contar la siguiente historia:
Un hombre visita una obra en construcción y ve a tres hombres trabajando. Se detiene y pregunta al primero ¿Qué está haciendo? "Estoy apilando ladrillos", responde éste. Luego pregunta lo mismo al segundo ¿Qué está haciendo usted? y éste responde: "Estoy levantando una pared". Se dirige finalmente al tercero y le formula la misma pregunta. El hombre lo mira y le dice: "Estoy construyendo una catedral".
¿Qué alternativa piensa usted que será más efectiva? Una historia significativa inspira a creer y renueva la esperanza. Si nuestra historia es lo suficientemente buena, las personas llegarán a la conclusión de que pueden confiar en nosotros y en nuestro mensaje.

Una de las cosas más importantes, al utilizar historias, es clarificar y mantener el propósito de la misma. Solemos encontrar tan fascinantes algunas historias, que las usamos porque son "bellas" o "emotivas", pero perdemos de vista el objetivo que nos llevó a narrarlas en esa circunstancia. Debemos aprender a utilizar las historias inteligentemente. Si bien todos, desde muy pequeños, desarrollamos la capacidad de contar historias, podemos mejorar esta capacidad si clarificamos la intención que tenemos y el efecto pretendido al contarlas.

Las historias han sido muy populares durante miles de años (recuerde "Las mil y una noches") y se han utilizado con innumerables propósitos. Pueden emplearse no sólo para entretener o transmitir información, sino también para construir comunidades, promover la innovación, preservar una realidad... o cambiarla!

"Las historias no sólo nos dicen que los dragones existen,
sino también que pueden ser vencidos"
- C. K. Chesterton-

Club de la efectividad - www.efectividad.net

¿Qué papel desempeña el deporte en el desarrollo normal del niño?

La participación del niño en actividades deportivas es importante para lograr un desarrollo normal, ya que fomenta el desarrollo físico, psicológico y social, aumenta la capacidad para tomar decisiones y favorece la autoestima. Además, la práctica deportiva proporciona al niño una experiencia agradable, así como la posibilidad de adquirir destreza en algunas tareas.

¿Cuáles son los objetivos del deporte en la edad preescolar?

El objetivo de la práctica deportiva en esta edad (2 a 5 años) es estimular la percepción sensorial, la coordinación motriz y el sentido del ritmo. Se debe fomentar, sobre todo, la agilidad y flexibilidad del organismo. Los ejercicios deportivos a realizar son: marchar, saltar, trepar, jugar y danzar.

¿Cuáles son los objetivos del deporte en la edad escolar?

La educación física en este grupo de niños (6 a 12 años) es una parte esencial en la educación general, cuyo fin es conseguir un desarrollo armónico y el bienestar de la salud. Su objetivo consiste en el dominio y control del equilibrio así como la adquisición o perfeccionamiento de los movimientos automáticos. Las prácticas deportivas adecuadas a estas edades son: natación, ejercicios gimnásticos, juegos con balón, patinaje y ciclismo. Deben excluirse los deportes que requieran un desarrollo excesivo de la fuerza física.

Adiós querido papá...

Lo siento mucho papá, porque creo que esta es la última vez que me podré dirigir a vos. En serio lo siento mucho. Es tiempo de que sepas la verdad. voy a ser breve y claro: la droga me mató papá. Conocí a mis asesinos a eso de los 15 o 16 años de edad. Es horrible: ¿no es cierto, papá? ¿cómo fue?. Un ciudadano vestido elgantemente y que se expresaba muy bien, nos presentó a nuestro futuro asesino: LA DROGA. Yo intenté rechazarla. de veras lo intenté, pero este señor se metío en mi dignidaddiciendome que yo no era hombre. No es necesario que digas nada más, ¿no es ciertó?... Ingresé al mundo de las drogas. No hacía nada sin que las drogas estuvieran presentes. Yo sentí más que las demás personas, y las drogas, mi amiga sonreía... ¿sabés papá?: cuando uno comienza encuentra todo ridículo y muy divertido. Incluso a Dios lo encontraba ridículo. Hoy, en el hospital, reconozco que Dios es lo más importante en el mundo, sé que sin su ayuda no estaría escribiendo lo que escribo. Papá, no vás a creerlo, pero la vida de un drogadicto es terrible. Uno se siente desgarrado por dentro. Es terrible y todos los jóvenes deben saberlo para no estar en eso. Yo no puedo dar tres pasos sin cansarme. Los médicos me dicen que me voy a curar, pero cuando salen del cuarto mueven la cabeza. Papá, solo tengo 19 años y se que no tengo chances de vivir. Es muy tarde para mí, pero tengo un último pedido para hacerte: Hablá a todos los jóvenes que conocés y mostrales a su futuro asesino, el destruirá sus vidas. Por favor hacé eso papá, antes de que sea demasiado tarde para ellos tambien.Perdoname papá yo sufrí demasiado. Perdoname por hacerte sufrir también con mis locuras. Adiós querido papá.

Nota: El autor falleció a pocos días de escribirla por consumo de drogas. Gracias Alberto por permitirnos compartir está carta

 

Novedades del Departamento Deportivo

Patìn: Desde hace algún tiempo además de las nenas se abrió un horario para adultos. El mismo es lunes y miércoles de 19:30 a 21 hs.

Axe: Los lunes y jueves adolescentes y adultas practican este hermoso baile brasilero.

Gym Esferodinamia: Una nueva actividad del club, en ella las mujeres podrán modelar su figura y mejorar su calidad de vida.

Basquet: La actividad comienza a las 15:30 hs. los martes y jueves y se extiende hasta las 20 y  todos los sábados de 9 a 13 hs.

Teatro: Niños los días viernes a las 18 hs. y los adultos los jueves a las 19:30 hs.

Voley: Los días martes y jueves de 20:30 a 22:30 hs. adultos de ambos sexos se divierten aprendiendo las técnicas y tácticas de este deporte.

Ninjutsu: Martes y Jueves 20:30 hs.

Escuela de Fútbol: A partir de marzo los horarios son los martes y viernes de 16:30 a 21:30 hs.

Taekwondo: Los lunes, miércoles y viernes de 18:30 a 19:30 practican los chicos y de 19:30 en adelante jóvenes y adultos. Durante todo el año ellos se preparan para rendir examen y poder obtener un nuevo cinturón.

Tai-CHi-Chuan:

 

 

 

Fotogaleria